Army of Two: The 40th Day Review

La verdad es que me lo he pasado bien jugando a este segundo Army of Two. Su propuesta está descaradamente inclinada hacia el cooperativo, y sus mejores momentos los otorga en dicho modo. Como quiera que mi compañero más fiel a la hora de enfundarse la máscara y petar enemigos a través de su apocalíptica campaña por Shangai ha sido Spidey, le cedo a él la palabra para la review.

El primer Army of Two resultó ser un producto llamativo, en una época donde una Electronic Arts todavía cuestionada por propios y extraños sorprendía presentando un juego de acción tremendamente espectacular y, por qué no decirlo, más que correcto en todos los sentidos. Acogía en su seno y de muy buenas maneras ciertas premisas jugables herederas de Gears of War, sazonadas con un toque multijugador cooperativo que, en verdad, era la característica principal del programa. Ahora, con una EA conformada a base de calidad y rotundidad, la secuela Army of Two : The 40th Day ve la luz con pocos visos de sorprender, pero sí con muchas posibilidades de cara a agradar en términos de diversión.

Y una de las cosas que ha ganado el nuevo capítulo con respecto a su predecesor es en regalar al usuario multitud de orgásmicos momentos tremendamente visuales. Explosiones por doquier, destrucción masiva de rascacielos… y dos de los protagonistas más cazurros y hormonados del mundo del videojuego. Salem y Ríos, las cabezas visibles de la saga, siguen con su despreocupado periplo allá por donde se les necesite repartiendo plomo, luciendo palmito con esos desproporcionados músculos modelados y texturizados como si fuesen de madera. Y es que vuelven las máscaras del terror para combatir las malas artes del enemigo de turno, haciendo acopio del juego en equipo como pocas veces habrás visto en tu consola.

Army of Two: The 40th Day permite realizar en solitario una campaña muy bien comprendida por la inteligencia artificial de la máquina, moviendo a nuestro compañero a la par que recibe de forma eficaz las sencillas órdenes que le demos. Esto se traduce en un buen número de situaciones a afrontar con sutiles toques estratégicos, como el más habitual de que nuestro amigo abra fuego de distracción para que nosotros flanqueemos al enemigo y acabemos con la amenaza en cuestión.

Curiosamente, esta secuela ha ganado mucho en dinamismo y diversión gracias a un mejor diseño en los escenarios, más encarados que nunca con la contienda de la jugabilidad. Se garantiza segregación de adrenalina a tutiplén por cada confrontación, gracias a unos malos que, si bien no terminan de ser del todo listos, sí suelen posicionarse de forma muy fastidiosa, forzando la comunicación con el compañero para salir victoriosos. De paso, a la par que se nos da la oportunidad de realizar ciertas acciones novedosas en Army of Two (fingir que nos rendimos, tomar prisioneros, amordazar al enemigo), los programadores nos ponen en más de un aprieto forzando la maquinaria a base de colocar inocentes civiles en el escenario. Dentro de la brutal destrucción de Shangai, EA juega con nuestra moralidad.

Otra novedad en la que los jugadores deberán ponerse de acuerdo es en las distintas tesituras en las que nos pone la aventura. Por ejemplo, en pleno meneo de destrucción masiva, un vigilante de seguridad nos pide bajo amenaza de pistola que soltemos las armas que hemos tomado «prestadas» en cierta habitación. Bien podemos cepillarnos al hombre (como hizo Pedja) o, como hice yo, soltamos las armas de buen rollito y seguimos con nuestro camino. Tras esto, veremos una secuencia en la que sabremos la repercusión inmediata de nuestra elección… en este caso, tras marcharnos los terroristas hacen acto de aparición, le dan un maletín lleno de pasta al vigilante y se hacen con todo el arsenal. Sí, a uno se le queda cara de tonto…

Estos detallitos, aparentemente de poca trascendencia, hacen de Army of Two: The 40th Day un programa que se redondea y redondea a cada matiz descubierto. Y es que, aunque se trate de un shooter al uso (muy heredero de Gears of War y compañía), termina resultando ser un caballo ganador a base de calidad técnica (porque, amigos, posee momentos francamente impresionantes) y, sobre todo, una jugabilidad de las que hacen época. Incluso en solitario es una pasada, pero con un colega vigilándonos las espaldas resulta brutal, muy brutal.

Y ojo, que en términos multijugador también posee varios modos clásicos en los que podremos vernos las caras al viejo estilo. No están puesto de pegote, que lo sepáis, ya que resultan vigorosos como sus hormonados protagonistas. Con unos decorados perfectos para un multiplayer en condiciones, las partidas se desarrollan rápidas y frenéticas, pero repletas de toques estratégicos y, atención, una diversión como pocas veces me he encontrado en estos últimos tiempos a través de la red de redes. Merece la pena, de verdad…

Jugabilidad aparte, Army of Two: The 40th Day es bastante impactante. Más allá de unas detalladas texturas y un buen lote de polígonos, Electronic Arts se ha amarrado al barco de la espectacularidad. La principal premisa de todo el elenco audiosivual es la de representar la salvaje destrucción de una gran urbe como es la de Shangai. Cinemáticas aparte, veremos como nuestros hombres se ven de lleno en una hecatombe que a buen seguro hubiera resultado problemática en los oscuros días de las Torres Gemelas. Y es que viviremos en tiempo real un ataque terrorista en el que los rascacielos derrumbándose serán la norma… un horror que, por otro lado, resulta ser alucinante en la pantalla de nuestras consolas. Un gran contraste ante lo que parece un principio típico y carente de fuerza.

No le van a la zaga los efectos sonoros, que con una contundencia atronadora acompañan soberanamente a un doblaje al castellano bastante decente. Y, aunque a veces tanta explosión y disparo indiscriminado se anteponga a cualquier otra cosa que intente salir por los altavoces, cabe resaltar la sobresaliente banda sonora de Tyler Bates, músico habitual de los directores de cine Zack Snyder y Rob Zombie. Atención a estos temas, que son tonadillas que valen mucho.

Conclusión

Donde el primer Army of Two era un título competente y divertido, este The 40th Day es una auténtica pasada. Sus cuantiosos valores de producción y los extralimitados excesos de mega-macho dan incluso ganas de mear fuera de la taza del WC después de echar una partida; pero tras toda esa coraza de fornida sutileza se esconde un adictivo e inteligente ejercicio lúdico que no debería tener problemas para situarse entre lo más alto de la acción contemporánea. Army of Two: The 40th Day no es un third person shooter más, y eso lo comprobaréis tras echarle algo más de un ratico y, sobre todo, con un buen colega cubriéndoos las espaldas.

Publicado por

Pedja

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1 thoughts on “Army of Two: The 40th Day Review”

  1. Este juego no me llamaba para nada la atención, igual que su predecesor, pero me acaban de entrar ganas de probarlo, a ver si en semana santa lo alquilo y hecho unas horitas con el juego.

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