Aprovechando el afán coleccionista que me arrebata en los últimos tiempos, he podido conseguir recientemente material retro que añadir a las estanterías de exposición que tengo por casa. Dos de dichas adquisiciones vienen de la casa de los hermanos Ruiz, salieron en su día de aquella famosa mansión en la que tantas joyitas lúdicas llegaron a gestarse. Y no llegan solas, sino todo lo contrario.
Retrovisión: Dustin, Dinamic (1986)
Que un preso se llame Kid Saguf desde luego es para sospechar de él, mucho más que de un tal Michael Scofield con todo el plano de la prisión tatuado en su cuerpo. El caso es que el tipo este, Saguf, parece un enclenque sin mucho cerebro, lo cual le vale para que pase desapercibido y los guardias ni le echen cuenta. Hasta que se lía a mamporros con el primero, claro.
Retrovisión: Afteroids (Made in Spain, 1988)
Rememorar elementos que formaron parte de la Era dorada del Software Español siempre es buena costumbre, y suelo hacerlo a través de estas líneas. Seguramente le dedique más tiempo a las compañías más representativas, con Dinamic, Topo y Opera a la cabeza, pero qué duda cabe que, por ejemplo, Made in Spain también merece su reconocimiento. ¿Qué no la conocéis? Pues mal hecho. Ahora mismo os la presento.
Tres combates digitales de Pressing Catch
Podríamos citar un buen puñado de videojuegos que abordan la temática de la lucha libre, sobre todo si abarcamos la dilatada historia del videojuego; sin embargo, si acotamos la búsqueda a la época de los sistemas de 8/16 bits y a los salones recreativos, el subconjunto de ostias, sillitas eléctricas y posturitas en el ring se encogería bastante. Yo, personalmente, me voy a quedar con tres títulos. Enchufa Tele 5 en su buena época, plagada de Mama Chichos, Ay qué calor y Jesús Gil en el jacuzzi, y ponte cómodo.
Retrovisión: Camelot Warriors
Si osas franquear la puerta del misterio olvida todo lo que conoces porque te internarás en un viaje sin retorno. Mundos pasados y futuros, magia negra, trampas ocultas. Aprieta la espada con tus puños y nunca, nunca eches la mirada atrás. Rezaba así la introductoria arenga que, a modo de bienvenida, saludaba al jugador que se adentrase en su manual de instrucciones.










