El PixeBlog de Pedja: Blog de Videojuegos Retro y Next-Gen

Videojuegos desde los 8 bits hasta las consolas de nueva generación

Este grupo de personas con pinta de frikis ochenteros son, ni más ni menos, que los chicos de Iber Soft. ¿Cómo? ¿Que no conocéis a esta compañía? Muy mal, pero tranquilos que esto se arregla rápido: Iber Soft fue una de las empresas desarrolladoras de software de nuestro país que convivieron con Dinamic, TopoOpera y Zigurat en la época dorada de los 8 bits. Concretamente, y de izquierda a derecha, las personas que posan para la foto son Miguel A. Borreguero (se encargaba de los gráficos), Angel García (lideraba la programación), Javier Vila (programador), Francisco Javier Rodríguez (programador) y Luis Sanguino (director).

Lo cierto es que, como he dicho, convivieron como buenos vecinos, ya que apenas causaron problemas como verdadera competencia. A pesar del cariño que les tengo, ya que a fin de cuentas formaron parte de esa gran época para los videojuegos, sus producciones siempre caían por debajo de la media exigida, desde programas de ínfima calidad como la pseudo-aventura Post Mortem hasta casos de copia descarada y flagrante como el trepidante shooter Skull Exilon. Sobre este curioso expermiento de clonación, este grupo de desarrollo aplicó la filosofía del Copy & Paste con una suerte de juegos japoneses de MSX, tomando el programa original, trocando sprites por otros nuevos para dotarlos de un ligero lavado de caro y sacándolos posteriormente a nuestro mercado.

Para informaros al completo de todas estas atrocidades, resulta imperdonable el olvidarse de visitar el Patito Feo de Iber, en el blog de Punisher. En dicho artículo constan todas las copias que realizaron, así como otras fechorías. Lo cierto es que hace unos cuantos años descubrí, de forma totalmente aleatoria, navegando por webs directorios de juegos de MSX, cierto juego denominado Safari-X. Mi corazón dio un auténtico vuelco al comprobar que las pantallas de tal juego se parecían de forma indiscriminada a las de Skull Exilon, cinta de cassette que mi abuelo me comprase en su día en los extintos y añorados almacenes de Simago, situados al lado de la céntrica plaza gaditana de Abastos.

Sin embargo, no todo fue travesía en el desierto. Títulos como Casanova -cuyo proceso de desarrollo comenzó en Topo Soft– mantenían dignamente el tipo. Pero si tuviera que quedarme con un título de esta singular compañía, ese sería Toi Acid Game, en cuyos créditos aparecen Angel García Delgado como programador principal de las versiones Spectrum y MSX, Miguel Angel Borreguero en la parte gráfica, Daniel Díaz Sañudo en el equipo de las versiones Amstrad y Atari ST, y Jesús Aranda en las composiciones musicales.

 

 

Primero surgió la idea feliz: unir a dos iconos de la juventud de finales de los 80 y principios de los 90. Por un lado, el símbolo Smiley, la carita feliz inventada por Forrest Gump y posteriormente adoptada por la tendencia musical del Acid House; al Smiley también se le relacionó con el Éxtasis, y no precisamente el de Santa Teresa. Esta cultura underground se unió al fenómeno Toi, unos bichitos verdes que expresaban ánimos y acciones con unos cartelitos bastante explícitos e irónicos. Si en su día te zampaste unos cuantos Bollycaos, seguro que aún conservas estampitas de Tois.

Esta amalgama de tendencias tan peculiar sirvió de telón de fondo para Toi Acid Game, una videoaventura que jugablemente se reducía a encontrar, una por una, las chapas de Acid que se repartían por las cuatro fases de que constaba el juego. La discoteca -ambiente muy apropiado-, la playa, un barco pirata y la mansión de Drácula fueron los escenarios elegidos en este caso.

Toi Acid Game

La parte gráfica resultaba muy decente, ya que todas las versiones que salieron de 8 bits disfrutaban de un amplio uso de la paleta de colores, con bastante buen gusto en general, aunque no se libraban de un scroll de desplazamiento tremendamente brusco. Nuestro protagonista, el Toi, era de color negro en vez de verde, pero desplegaba un buen número de animaciones; éstas venían de la mano de los items de poder que podíamos recoger en cada escenario, ya fueran cubatas de whisky de garrafón en la disco, o polos de fresa en la playa.

El caso es que, cada vez que tomábamos uno de estos objetos, nuestro avatar se transformaba, tomando un estado diferente en cada momento. Dicho estado era representado en el marcador por un cromo típico de los mencionados Bollycaos, destilando aquella característica ortografía gamberra. Desde Toi Veloz a Toy Fadao pasando por No Toi en el que, lógicamente, éramos invisibles. El cromo también cambiaba si el Toi fenecía, o si pasaba por delante de ciertos elementos del escenario, siendo todo un Namorao de las bañistas en Top-Less.

 

Nuestro héroe debía rescatar a su novia Zoi de las garras de Drácula -se ve que el vampiro estaba en horas bajas y se fue por la sangre verde- podía disparar Ácido para defenderse de los enemigos que poblaban las fases, mientras que para recargar el arma debía recoger a los Acids que botaban por el escenario. El peligro de dichos Acids es que, de vez en cuando, reventaban en un charco letal para nuestro protagonista. El juego destilaba multitud de variopintos detalles dentro del mapeado de las distintas fases del juego. Por ejemplo, en la playa teníamos carritos que venían helados. Las marcas de helado eran parecidas a las verdaderas, aunque un poco modificadas. En concreto, en vez de Frigo teníamos a Trigo, y en lugar de Camy, la marca sustituta era “Helados que Comí”. Y quién sabe si los TrigoDedos tendrían sabor a BocaBits…

En resumen, Toi Acid Game, en términos de jugabilidad, no era nada del otro mundo, aunque cumplía la misión de mantenernos entretenidos. Su punto fuerte radicaba en la cantidad de detalles que nos sorprendían durante todo el juego: los estados del Toi eran todo un puntazo, los golpes de humor florecían en cada rincón del mapeado, y no faltaba el puntito picante que otorgaban las mencionadas chicas de la playa o la brillante y atrevida carátula, donde una legión de Acids acosaban peligrosamente a una inocente bañista, con ese sádico Acid mirando directamente la entrepierna de la buena mujer. Genial.

Hace unos años, José Luis Correa, grafista de la compañía, hizo sacar a la luz la versión para Atari ST, de la cual se desconocía su existencia. A través del blog de Punisher,  pudimos comprobar cómo esta versión exhibía un aspecto visual envidiable, plagado de colorido y con un detalle mucho mayor que el de las versiones de 8 bits. Echadle un vistazo aquí.



5 comentarios en “Retrovisión: Toi Acid Game y las andanzas de Iber Soft”

  1. Spidey dice:

    Nunca lo llegué a pillar. Esa moda tan oportunista y cutre llevada al videojuego hizo que me alejara sobremanera de este por otro lado decente título.

  2. Pedja dice:

    Y yo que te imagino comiéndote dos Bollycaos al día en esa época… xD

  3. […] nos relata en su blog la historia de Iber Soft, una de las desarrolladoras de aquella época dorada del software español, centrándose en su […]

  4. […] nos relata en su blog la historia de Iber Soft, una de las desarrolladoras de aquella época dorada del software español, centrándose en su […]

  5. Los juegos del programador Ángel García Delgado, también llegaron a México, pero en formato para PC MS-DOS a mediados de los 90.

    Se vendían en los puestos de revistas (kioskos) con 1 o 2 disquetes con varios juegos, compre 2 revistas por los juegos de Ajedrez

    El primero de ellos fue la revista “Super Juegos VGA 1” de la editorial Magim Ediciones, S.L.
    http://www.todostuslibros.com/libros/super-juegos-vga_978-84-921320-2-7

    Que traia el juego “Castle Chess” .

    El Segundo fue la revista “PC Erótica 5” de Ediciones Mago, S.L., con el juego “Erotic Chess”

    Estaban hechos en Turbo Basic.

    Al parecer las 2 editoriales eran la misma, tenían la misma dirección:
    C/Santoña, 13 local -28026 Madrid Tfno. (91) 469 71 60 Fax (91) 469 47 55

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