Anda que no me ha sorprendido ni nada. La verdad que hacía tiempo que la cacareada línea Touch Generations de Nintendo DS no me enganchaba con sus productos, pero ha sido probar los primeros minijuegos del Rhythm Paradise y convencerme del todo con su brillantez.
La línea que sigue el juego es gráficamente simplona, ágil, rítmica y desenfadada. Me encanta que la mayoría de minijuegos puedan resolverse con los ojos cerrados. A ver, no me refiero a que sea sencillo de superar, ¡ni de coña! Quiero decir que si somos capaces de desenvolver nuestro sentido del ritmo y enfocarlo en el stylus sobre la pantalla táctil, podríamos hacer de admiradores la mar de monos o formar parte de una peculiar clase de canto… sin ni siquiera mirar lo que ocurre en la pantalla, simplemente de oídas.
Pero oye, la verdad es que suele merecer la pena mirar cómo se desarrollan las pruebas. Los cabezones de dientes afilados cantando a voz en grito son simplemente descojonantes, al igual que las miradas asesinas que los monos nos echan si nos descompasamos en los aplausos de ánimo, o las aves picudas que estiran el cuello hacia atrás y hacen pesas con el pico. Arte puro.
Aunque las pruebas varían en el modo en el que debemos superarlas, la base rítmica se compone de dos pasos: por un lado, picar con el stylus siguiendo el tempo de la música, y por otro, arrastrar y soltar en la pantalla táctil.
Y lo mejor, para el final: impresionante localización al español de todo el cartucho. Lo que en el original eran canciones en japonés, ahora son tonadillas en perfecto castellano, cantadas con mucho arte y con letras la mar de empalagosas y simpaticonas. O también, las frases que nos invitan a seguir el ritmo, como las míticas: “Picotear”, “Cuello hacia atrás” o “Ahora a la vez… beeeee!!!”. Genial, absolutamente recomendado para pasar un buen rato en cualquier momento del día. Joer, si hasta Beyoncé juega con él mientras practica el Paco, Paco….
Desde el más olvidado de los baúles del recuerdo retro, rescato este título de Durell lanzado en 1986 para Spectrum, Amstrad CPC y Commodore 64. Cuánto ha llovido, y qué curioso resulta comprobar cómo ciertos aspectos de un género que hoy día está en plena cima del videojuego moderno.
Antes de ello, es justo reconocer en primer lugar el gran mérito de Durell, una compañía británica de orígenes humildes, que, sin embargo, logró lanzar al mercado un buen puñado de títulos más que notables. Por ejemplo, esa divertida simulación de buzo que proponía Scuba Dive, o el mismísimo Saboteur, juego de culto en el que un ninja debía cumplir una peligrosa misión de infiltración. Sería otro interesante ejercicio el analizar este Saboteur y las pautas jugables que introdujo, pero eso será en otra ocasión.
De este modo, nos quedamos con Turbo Esprit; como es obvio de adivinar, la prestigiosa casa Lotus prestó la imagen de su bólido para aumentar el tirón publicitario del juego. En Turbo Esprit tomábamos el rol de un agente antivicio encargado de interceptar el tráfico de drogas que se producía en la ciudad. Bueno, ojo al dato, en cada una de las ciudades de las cuatro que incluía el juego.
Y es que, nada más finalizar el proceso de carga y saltar las pantallas made in Durell que nos advertían del peligro de la incipiente piratería de la época, el juego nos permitía elegir la ciudad sobre la que jugar. Obviamente eran localizaciones ficticias, pero el mapa de carreteras era inmenso, meritorio para el contexto de memoria de 48 kbytes en el que nos estábamos moviendo. Recorrer toda la ciudad al completo podía llevarnos varios minutos, si es que decidíamos saltarnos los semáforos que regulaban el tráfico.
En realidad, nuestro objetivo era interceptar a los vehículos que llevaban los alijos de droga; dichos vehículos se diferenciaban del resto por tener un color diferente -azul en la versión Spectrum-. Además, desde el cuartel general se nos mantenía informados de la situación de dichos vehículos, enviándonos de vez en cuando mensajes con su localización en el mapa. Consultar dicho mapa era esencial para orientarnos por la ciudad y buscar nuestros objetivos, marcados con una ‘X’. Seguro que todo esto os va sonando de algo.
Atasco de impresión
Y bueno, éste era nuestro objetivo, el cual se encontraba encapsulado dentro del entorno que recreaba el juego: una ciudad con varios carriles en ambos sentidos, con afluencia de tráfico que debíamos esquivar mientras conducíamos: por supuesto, debíamos conducir por la izquierda, que para eso fue programado por anglosajones -en concreto por el genio Mike Richardson-. La cosa no quedaba ahí: semáforos regulando el tráfico, personas paseando por las aceras y cruzando por un paso de peatones, obras en la calzada…
¿Qué significa todo esto? Pues que podíamos dedicarnos a, simplemente, circular por la ciudad, tomar las curvas y cambiar de dirección, respetar las señales de circulación… pero claro, también podíamos tomar el lado opuesto del karma y hacer el salvaje con nuestro Esprit: embestir a los otros vehículos, conducir por la acera e incluso atropellar a los inocentes peatones. Todo ello, por supuesto, conllevará que nuestro marcador de Multas aumente a pasos agigantados. Al menos aquí no nos perseguirá la pasma…
Gráficamente, Turbo Esprit no era ninguna maravilla, aunque en todo momento ofrecía un scroll de movimiento bastante suave, y una peculiar perspectiva, en la que veíamos a nuestro vehículo, digamos, en tercera persona, mientras que, a la vez, también observábamos el volante y cuadro de mandos del coche. En este cuadro de mandos se indicará la velocidad que llevamos y la gasolina que nos queda. Habrá que estar atento para pararse a repostar en cualquiera de las gasolineras repartidas por la ciudad. Curiosamente, el detalle de la gasolina ha brillado por su ausencia en las distintas evoluciones del género.
En resumen, Turbo Esprit es todo un referente de la historia del videojuego, un programa al que, con toda seguridad, le deben muchísimo títulos como Driver o el mismísimo Grand Theft Auto.
Por cortesía de Sony España, he podido probar durante unos cuantos días la beta del Uncharted 2. El nuevo trabajo de Naughty Dog se deja ver a través de alucinantes vídeos y con esta beta va corroborando el inmenso apartado gráfico que va a tener el juego final. Si ya el primer Uncharted era de lo mejorcito de Playstation 3, esta segunda parte puede ser capaz de elevarse al mismo nivel que Killzone 2, eso sí, en unos registros bastante distintos.
La verdad es que la beta te deja con ganas de mucho más, pero de momento es lo que hay; y lo que hay es un multijugador cooperativo en el que completaremos un pequeño recorrido por uno de los niveles mostrados en los vídeos del E3, tomando el rol del prota Nathan, el cachondo de Sully o el nuevo ligue del señor Drake, la morenita Chloe. Por lo que he visto, se balancea un poco el equilibrio entre acción y plataformas, haciendo buen uso de las posibilidades cooperativas. El nivel va avanzando de objetivo en objetivo, puntos calientes en los cuales los jugadores deberán realizar acciones de forma conjunta, por ejemplo, ayudar a otro a escalar o saltar a un punto elevado, o también derribar un obstáculo para poder seguir avanzando.
El tiroteo sigue siendo tan inmersivo como en la primera parte, dotándole de una dimensión más gracias a poder contar con dos compañeros para ir cubriéndose las espaldas los unos a los otros, liberarlos si los enemigos los atrapan para que no se muevan, o reanimarlos en caso de que su energía llegue a cero. Además, se ha reforzado el combate cuerpo a cuerpo añadiendo más tipos de combos. Como os he comentado, el nivel gráfico se nota de primera mano a mucha distancia de cualquier otro juego de Playstation 3, con escasísimas excepciones. Todo se nota muy pulido, sin rastro de dientes de sierra, un framerate sólido y estable, escenarios plagados de detalles y objetos destruibles, y un conjunto de animaciones reforzado, siendo incluso mejor implementadas y enlazadas entre sí respecto a la primera entrega. Además, tampoco tuve problemas de lag en ningún momento.
Por su parte, los modos multijugador tipo Deathmatch y Búsqueda del tesoro (un Capturar la Bandera de toda la vida) me llamaron menos la atención, aunque se vislumbran como una opción perfectamente válida para terminar de redondear el valor total del Blu-Ray. La verdad que al principio me chocó terriblemente lanzarme contra una horda de clones de Nathan Drake; vamos, que cada uno puede cogerse al protagonista que quiera para participar en la partida, siempre dentro del bando de los Buenos ™ o de los Malos ™. Existen opciones de niveles de experiencia en nuestro perfil multijugador y multitud de armas.
Desde luego, lo más negativo que puedo contar acerca de la Beta podría ir en torno al elevado tiempo de espera que existe en el lobby, cuando el juego busca compañeros para entrar en cada partida, o también, citar el caso en el que el escenario se tornó fosforescente, con texturas multicolor que hicieron que cayera al vacío ad infinitum… pero es tontería, por algo esta versión se apellida Beta, y son aspectos que de seguro desaparecerán en la versión final.
Y poco más, aparte de expresar que me encantaría haber podido jugar un nivel en solitario, por ejemplo el de los vídeos del helicóptero que han circulado por el E3, pero bueno, el sabor de boca que deja es muy agradable. Parece que Uncharted 2 puede encumbrarse a lo más alto del necesitado catálogo de Sony.
Justo hoy hace siete días desde que EA me enviara el pack del Active Personal Trainer, un juego que incluye un completo programa de entrenamiento de Fitness, el cual podrá desarrollarse con el WiiMote, el nunchuk y un par de periféricos incluidos con el mismo: la cinta elástica y la correa para fijar al muslo, de modo que pueda colocarse el nunchuk fácilmente.
Los primeros pasos que hemos seguido tanto Chicazul como yo, siguiendo el Reto de los 30 días -a ver dónde llegamos-, nos han proporcionado horas de diversión, sudor, agujetas y algunos ratos de frustración, finalmente subsanados. Pues veréis, el programa incluye una buena cantidad de vídeos a imagen real, donde los entrenadores nos enseñan desde varias tomas cómo realizar cada ejercicio, apoyados en una convincente explicación a viva voz. Sin embargo, habrá ocasiones en las que, a priori, parece que no realizamos bien el ejercicio.
Por ejemplo, a la hora de ejecutar los lunges laterales, en los que extendemos de forma alternativa una pierna mientras equilibramos el peso del cuerpo, no había forma de que nos detectara el movimiento de lunge hacia la derecha. Por suerte, nos dimos cuenta del error: en este ejercicio (y en otros muchos) el nunchuk debe quedar fijado en el hueco de la correa atada en el muslo, pero mirando HACIA ABAJO, algo que permite detectar nuestros movimientos de forma correcta. Bueno, ya sabéis, por si os ocurre, y que no tengáis que hacer 40 lunges en lugar de los 12 de que consta el ejercicio.
Por lo demás, el catálogo de ejercicios realizados en esta semana es bastante variado; comienza con ejercicios para calentar, desde carrera continua hasta las temidas sentadillas -fuente inmensa de agujetas-, para pasar a los mencionados lunges, ejercicios de músculos como bíceps y hombros, los cuales se realizan a través de la cinta elástica, para ir alternando con otro tipo de ejercicios más distendidos, como puede ser el boxeo, el basket o el tenis.
Y mencionando la cinta elástica, parece bastante resistente -aunque muchas veces nos de miedo por si se rompe de tanto que la estiramos-, siendo un complemento convincente para el conjunto de ejercicios. La media por sesión está siendo de veinticinco a treinta minutos, dependiendo de cuánto nos equivoquemos al realizar los ejercicios La semana que viene postearé si seguimos vivos cómo progresa nuestro entrenamiento. Hasta entonces, prohibidas las pizzas de Carbonara y los serranitos del Trinidad. ¡Seguro!
En su día dije que iba a realizar una parada en los juegos de póker, concretamente en los Strip Poker de antaño, y voy a cumplir mi palabra. En esta ocasión me dispongo a enfrentar a dos auténticos pesos pesados de los picantes juegos de cartas, noches de humo, alcohol, tríos, escaleras y prendas tiradas en el suelo de la habitación. Prepara tu mejor mano, que las contrincantes son muy peligrosas. Y no lo olvides chaval, que para jugar al póker debes ser mayor de edad, así que introduce aquí tu fecha de nacimiento antes de bajar el scroll para ver las imágenes…
Samantha Versión C64
En la década de los ochenta, junto a los grandes pelos, inolvidable moda, salas de bingo y extravagantes películas, Samantha Fox era un auténtico ídolo del público adolescente masculino, un sex-symbol en toda regla; todo el que vivió aquella época debe recordar los gemidos de su famoso single Touch Me (I want your body), a lo que se unía el sugerente videoclip y las innumerables apariciones en las páginas centrales de las revistas de la época. A todo esto, la compañía Martech decidió dar el pelotazo contratando a la mismísima Sam para protagonizar un videojuego. Martech puede ser, sin llegar a exagerar ni un ápice, una de las peores desarrolladoras de videojuegos de la historia. En este caso, sinceramente, la media de calidad no mejoró.
Y eso que tenían un gancho, o mejor dicho, un par de ganchos de categoría. Pero nada, la jodieron en el punto clave. Porque vamos, la cosa era simple: jugar una partida de póker contra Samantha, de forma que si nosotros sacábamos la mano -y sólo la mano- de mayor puntuación que el computador, Sam se quitaría una prenda para nuestro deleite. Bueno, ya se sabe que la tecnología de los sistemas de 8 bits por aquella época tampoco era ninguna maravilla, pero lo que perpetraron estos señores fue de multa, falta grave y pérdida de puntos.
Versiones horribles para MSX y Spectrum
Basta echar un vistazo a las imágenes que adjunto para comprobar cómo los artistas de Martech escanearon las imágenes de Samantha de forma horrible, como si de una mala fotocopia o un envío de fax se tratase. Al menos, en la versión de Commodore 64 teníamos una vista simultánea de nuestra mano de cartas y de la tipa en cuestión… o más bien, del amasijo de píxeles que lo representaba. Si teníamos la suerte de poseer un Spectrum o un MSX, entonces las imágenes de Samantha sólo se mostraban al finalizar cada mano.
Total… evidentemente no esperábamos una calidad fotográfica, pero podía haberse hecho el esfuerzo de redibujar cada imagen en vez de “digitalizarla en modo fax“. Me da algo de cosa poner este deshonroso juego como ejemplo, pero oye, la pantalla de presentación del Sabrina de Iber Soft tenía un aspecto realmente decente, con pezón fugado incluído y póster en pelotas al fondo a la derecha. El juego en sí era digno del binomio Pajares / Esteso, pero eso no viene a cuento ahora.
Intro del Teenage Queen
El segundo juego en discordia en este versus es un digno y justo vencedor. Teenage Queen sí que podía considerarse un buen ejemplo de cómo debían ser los juegos de Strip Poker para tener un mínimo de encanto. Alejándose de borrosas y monocromas digitalizaciones, el juego estaba plagado de ilustraciones de Jocelyn Valais, inspirándose con toda probabilidad en el arte del popular dibujante Milo Manara.
Teenage Queen, de ERE Informatique, fue un programa concebido para Amiga, el cual aprovecharía su capacidad gráfica, utilizando 32 colores para dibujar las ilustraciones. Lógicamente, no sería lícito enfrentar en el versus a un programa corriendo en 8 bits contra otro haciendo lo propio en 16. Y no va a ser así, puesto que adjuntaré en el artículo imágenes de la versión Amstrad CPC del juego. Realizadas en el modo gráfico 0 del CPC, el juego se veía a una resolución de 160 por 200 píxeles y utilizando 16 colores, la mitad de lo que usa el juego en su versión Amiga.
Patinando en el Amstrad CPC
El resultado es francamente bueno; durante la partida veremos una sugerente ventana en la que se ilustra la mirada de nuestra contrincante. Si logramos superarla en el manejo de los naipes, seremos obsequiados con su figura, cada vez más despojada de la vestimenta que la cubre.
La verdad es que no será demasiado difícil de conseguir, ya que la inteligencia de la chica rival al elegir sus descartes es tan elevada como la resolución de las fotos de Samantha Fox. Bueno, parece que la mujer era una excelente patinadora, pero que con las cartas no se desenvolvía nada bien. Aún así, merece la pena probar en el emulador el arte de Valais, cuyas virtudes también se utilizaron en un shoot’em-up llamado Mystical, el cual también salió en CPC.
El PixeBlog nació una tarde de Noviembre de 2006, motivado por el deseo de su autor, Pedja, en pos de rememorar sus vivencias sobre juegos olvidados y remotos.
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