El otro dÃa descubrà uno de los tesoros que merece la pena guardar, y que con el paso de los años adquiere mucho valor, tanto sentimental como puramente coleccionista; mi novia sacó de un antiguo cajón el diario de investigación de Indiana Jones, que guardaba con celo todos los secretos para encontrar el mismÃsimo Santo Grial, en su aventura de la Última Cruzada.
Un extra que mostraba retazos de mapas secretos, decenas de páginas manuscritas del puño y letra de Henry Jones, manchas de café fruto de las largas tardes de investigación, consejos y trucos para superar la aventura. El diario venÃa incluÃdo con el videojuego Indiana Jones y la Última Cruzada, la aventura gráfica. El juego de LucasArts fue otro de los muchos ejemplos que hoy podemos recordar con nostalgia, aquellas ediciones que, verdaderamente, sà que podÃan ser consideradas como auténtico coleccionismo. Os dejo con unas cuantas imágenes del diario…







ostras!, jaja, no me acordaba de las gafas para ver la clave de acceso, al igual que ocurrÃa con Elvira. No estarÃa mal una review de tipos de, no sé cómo llamarlo, tabla de claves para videojuegos, y de cómo se complicaban para que la gente no pirateara sus productos.
BuenÃsimo. Y gran videoaventura. Muy complicada realmente, y la versión VGA una auténtica maravilla, aunque le tengo más cariño a la EGA.
Ese Diario ya valÃa las 5600 pelas que me costó el juego en Mecanográfica Gaditana en su dÃa. Pero lo que nunca pensé, y por eso estuve atascado durante MESES en el templo final, es que sólo el diario fÃsico que venÃa con el juego mostraba el punto exacto donde el penitente pasará sin que su cuerpo aventurero sea decapitado. DÃas de gloria donde los haya. Irrepetible.
Todo un honor que mi “pequeño tesoro” aparezca en el Pixeblog ^_^
[...] El engranaje jugable funciona a la perfección. La división en varios actos tiene sentido: tan pronto estaremos en plena persecución por las derruidas calles de cierta ciudad de Nepal, como en un crudo tiroteo, haciendo buen uso del espléndido sistema de cobertura, o quizás estaremos contemplando boquiabiertos el interior de un templo antiguo, consultando nuestros apuntes garabateados en el diario de viaje, en un sensible homenaje al profesor Jones. [...]