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Retrovisión: Toobin’
marzo 4, 2010 Artículos

Si a finales de los años ochenta queríamos enchufar nuestro ordenador personal en pleno verano, de manera que nos refrescara aunque fuera un poquito, e incluso pudiéramos tomar el sol y coger algo de color mientras jugábamos a algo, qué mejor que abrir el reproductor de cassette, ponernos las gafas de sol, el bañador, inflar nuestro neumático preferido y lanzarnos a tumba abierta por los rápidos de Toobin’.

Estamos ante una conversión de una recreativa de Atari de 1988. Dicha conversión fue programada por Tengen y publicada por Domark, un juego que salió para todas las plataformas de ocho bits, incluyendo Spectrum, CPC, Commodore 64 y MSX, además de NES e incluso GameBoy Color, mientras que la representación de conversiones 16 bits la enarbolaron PC MS-DOS, Atari St y Amiga.

El cariz del juego es absolutamente arcade, aunque el manejo no era todo lo directo que uno podría pensar: tengan en cuenta que vamos montados en un enorme donut de caucho, el cual debemos dirigir en una dirección concreta, y posteriormente impulsarnos en dicha dirección, teniendo en cuenta siempre la potencia que le imprimimos al impulso. No suena fácil: en la práctica tampoco lo era.

El caso es que Biff y Jet, los desvergonzados personajes a los cuales encarnamos, deben cruzar unos rápidos plagados de peligrosos obstáculos. Qué emoción tendría en caso contrario, ¿verdad? Piedras y rocas, ramas puntiagudas con muy mala leche, pelotas que podían rompernos las nuestras o un pescador que lanza anzuelos especialmente dañinos para nuestro donut. El juego ofrecía un scroll vertical descendente, y premiaba negativamente a aquellos jugadores que se quedaran rezagados con un bonito y hambriento cocodrilo que haría las delicias del capitán Garfio.

Oigan, que nuestros coleguitas se lo pasaban bien a pesar de todo. Hartos de beber cervezas durante el curso universitario, se dedicaron a recopilar un buen puñado de latas vacías que ahora les van a servir de improvisado arsenal. Con un poco de puntería podremos hacernos hueco y despejar el camino de obstáculos y enemigos indeseados.

Por supuesto, y como habréis visto en las imágenes, el juego permitía la participación de dos jugadores simultáneos, los cuales, gracias al audaz diseño de los niveles, podían quedarse aislados a menudo, separados por las rocas situadas estratégicamente. Era totalmente lícito el empujar al compañero para que él fuera delante y se comiera las dichosas ramitas en punta que uno se preguntaba cómo demonios flotaban de esa manera. Divertido y refrescante, este juego nos recuerda que estamos hartos ya de mal tiempo… ¡calorcito playero ya!


"7" Comments
  1. Lo acabo de probar en version C64, está interesante 🙂

  2. Hombre lo de jugar en la playa o al borde de la piscina mientras te refrescas el gaznate bien refrescado es la pera limonera. Sobre todo si al lado también gozas de una buena compañía.

  3. Recuerdo que era un juego infumable en su versión para MSX, casi una de las peores conversiones desde Spectrum para la máquina japonesa.

    Para otras plataformas como Commodore 64 y Amiga era toda una delicia…

  4. Konamito, aún sabiendo que la conversión era de las patateras desde Spectrum, yo me lo pasé bien en su día en MSX con el juego. Seguramente ahora piense de manera distinta XD

  5. Buf, si antes no me gustaba si lo pruebo ahora entonces vomito 😀

  6. A mi el juego me encantaba en su version MSX. Jugando a dobles con mi primo nos partiamos de risa. Fue uno de mis juegos favoritos, aunque la conversion fuera horrible. Como no jugue al original, tampoco pude comparar.

  7. Bueno, era conversión «perrera» en MSX, pero no de las peores. Al menos conservaba la música de los Speccy de 128Kb, y se movía bien. Conversiones desastre las tenemos en los dos Double Dragon, por ejemplo. O en muchas de las perpretadas por Xortrapa, auténticos cracks en eso de los despropósitos para la norma japonesa.

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