El trabajo del redactor analista de videojuegos es duro. En muchas ocasiones es complicado tratar de explicar al lector las bondades de un juego, las tripas de un programa con sus puntos fuertes y débiles. Llegar a conectar con la persona que lee el análisis puede ser una tarea ardua. Sin embargo, hay momentos en los que este objetivo es muy sencillo. Lo que resulta duro de verdad es jugar al mejor simulador de Judo, Uchi Mata. También era el único.
El trabajo del redactor analista de videojuegos es duro. En muchas ocasiones es complicado tratar de explicar al lector las bondades de un juego, las tripas de un programa con sus puntos fuertes y débiles. Llegar a conectar con la persona que lee el análisis puede ser una tarea ardua. Sin embargo, hay momentos en los que este objetivo es muy sencillo. Lo que resulta duro es jugar al mejor simulador de Judo, Uchi Mata. También era el único. Y tras esta aterradora revisión de Uchi Mata, termino retomando el tema de la introducción: resulta mucho más sencillo analizar un videojuego malo que uno bueno. Con los malos te puedes explayar, liberando la imaginación, e incluso dotar de más chispa a los textos, intentando sacar una sonrisa al sufrido lector. Ahora bien, el mal ratito de tener que haberlo jugado no te lo quita ni el cinturón negro de Brian Jacks. [youtube=http://www.youtube.com/watch?v=4OpUjScNOWA]
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Como ya os comenté hace unas semanas, un videojuego puede llegar a generar miedo mediante varios caminos. En este caso, el Uchi Mata de Martech resulta peligrosamente terrorífico. Mira que la portada del cassette prometía. Un luchador de judo ejecutando una bella llave a su contrincante y unas letras chinescas que prometían una simulación de interesantes combates. Eso sí, algo le faltaba a esta portada: una clasificación por edades.
Y es que no deberían haber dejado adquirir este juego a menores de 18 años, que puede que no estuvieran preparados para soportar semejante tordo. Tampoco sería apto para gente fácilmente impresionable. Vamos, que deberían haberlo vendido con receta médica. La interfaz de usuario de Uchi Mata debe ser de las peores de la historia del videojuego, y si hubiera salido al mercado en la actualidad, donde el tutorial es una forma de vida y nadie se atreve a moverse si en su radar no aparece una flechita roja, hubiera causado una conmoción equiparable a la que produjo el cambio de nombre de Pryca por Carrefour. Mínimo.
Por si alguien no lo captó en su día, Uchi Mata es un simulador de Judo. Y me atrevería a decir que, mirándolo desde este prisma, no es tan malo. El caso es que es injugable al cien por cien. Sus sprites son grandes y toscos, y al moverse provocan un parpadeo capaz de aniquilar nuestra retina. El luchador A es idéntico al B, exhibiendo una combinación de rayas verticales blancas y negras tal que ríase usted de ver partidos de fútbol codificados en el Plus.
Una vez nuestros ojos se acostumbran a tanta crueldad, debemos hacernos con el esquema de teclado que propone el juego. A priori tan sólo podemos hacer que nuestro muñeco lance el brazo hacia el oponente, algo que nos llevará su tiempo. Si logramos atraparlo, se producirá un choque de fuerzas encontradas que derivará hacia infinito, como si dos caballeros de oro se enfrentaran. Pasados cien días, uno de ellos ejecutará una llave, acción acompañada de la puntuación del árbitro. Y vuelta a empezar ‘ad infinitum’.
Uchi Mata estaba avalado por el famoso judoka Brian Jacks, que ejerció de consultor técnico durante la programación de este engendro. Y repito, puede que estuviéramos ante el mejor simulador de Judo para 8 bits. Y seguramente ante el único que había. Pero jugablemente era más doloroso que un arañazo de Blanka después de haberse esmaltado las uñas. Aún así, era posible ejecutar llaves tras leerse las instrucciones y tomar varias tilas. Quizá fue el mejor videojuego de Martech. Imagináos cómo serían los demás.
Un pobre desdichado intentando jugar a Uchi Mata








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Me estoy dando cuenta de lo que dices Pedja, los artículos sobre juegos malos son los que mas te hacen reír, después de leer el de Mr Retro sobre el Superman de la N64 me paso como con este tuyo, me reí un buen rato.
Aunque creo que lo más grave es que después de leer el artículo me entran ganas de probar el juego. =8-o
Muy buena elección la del vídeo del final. Yo fui uno de los que se compró el Uchi-Mata… y poco después lo cambié por otro. Bendito Corte Inglés, que tardó una buena jartá de años en darse cuenta de que cuando se cambiaba un juego con la excusa de “Es que me lo han regalado y no me gusta” era porque ya te lo habías grabado.
A lo que iba, que el Uchi-mata tampoco es el mejor de Martech. De hecho, Martech se especializó en juegos raritos para la LightGun en el Spectrum, sacó el Strip Poker de Samantha Fox, el Circus Circus… pero también sacó el Nigel Mansell’s Grand Prix y el Nemesis the Warlock, dos juegazos. Vamos que, como todas las compañías, tuvo sus éxitos y sus uchi-matas.
Salud!
Es una pena, que nadie se acuerde de los juegos buenos de una compañia, cuando un bodrio monumental como el Uchi-mata, ensombra su existencia.
Pero es bueno recordad, que Martech tuvo muy buenos juegos tambien, por citar algunos Brian Jack Superstar Challenge (no era un maravilla, pero divertido), el Geoff Capes Strongman (a mi me sigue encantando), el Nigel Mansell (juegazo de coches), el Rex (una maravilla en miniatura), y por ejemplo un matamarcianos como la copa de un pino, como el W.A.R. o el Samantha Fox Strip Poker..¿quien no se acuerda de este??..
Por cierto… eas pantallas del Uchi-mata de Amstrad, me están dando ganas de ehcarle unas partidas… por lo menos los luchadores se distinguen…